
PRIMERO DE MAYO 2026: NI GUERRA NI EXPLOTACIÓN – UNIDAD SINDICAL COMBATIVA

MANIFESTACIÓN 1º DE MAYO
SALIDA: PARQUE SAN TELMO HASTA PLAZA SANTA ANA – 11:00 H

no al rearme, por una vivienda publica, presupuestos militares para servicios sociales

PRIMERO DE MAYO 2026: NI GUERRA NI EXPLOTACIÓN
Este Primero de Mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora, conmemoramos los avances que nuestra clase ha conquistado a través de su lucha, pero también denunciamos los retrocesos que se nos han impuesto en los últimos años.
Recordamos hoy a los mártires de Chicago, que en 1886 protagonizaron una protesta histórica en defensa de la jornada laboral de ocho horas. Y recordamos también a todas y todos los sindicalistas y revolucionarias que han entregado su vida por la libertad; luchadores y luchadoras que hicieron posibles las conquistas que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.
Más de quince organizaciones sindicales hemos decidido poner en primer plano la importancia de la UNIDAD SINDICAL, una unidad que debe situarse por encima de cualquier otro interés ajeno a la clase trabajadora. Son estas mismas organizaciones las que, hoy, trabajamos juntas frente a la represión sindical.
El capitalismo, en su fase imperialista, avanza sin frenos en el recorte de derechos y libertades. Ya ni siquiera se ve obligado a repartir migajas. Esto hay que decirlo con claridad: se ha evaporado el espejismo del Estado del bienestar. Caídas todas las caretas, muestra su verdadero rostro de sobreexplotación y saqueo contra la clase trabajadora y los pueblos del mundo.
Esta realidad explica que una tercera parte de nuestro pueblo viva en la pobreza. Explica que, en Canarias, el 40 % de los niños y niñas se encuentren en esta situación, a pesar de vivir en la tierra del récord turístico.
También explica que sean muy pocas las personas trabajadoras en Canarias que puedan acceder a una vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler, truncando proyectos vitales y obligando a miles de personas a renunciar a una vida independiente. Esta situación golpea con especial dureza a la juventud, a las mujeres y a la población migrante.
La clase obrera es el motor de toda la riqueza. Toda la riqueza que se genera en Canarias nace del trabajo de cientos de miles de trabajadoras y trabajadores explotados, condenados a salarios miserables mientras una minoría parasitaria se apropia de lo que no le corresponde. Y cuando la clase trabajadora se planta ante esta dictadura del capital, la respuesta que recibe es siempre la misma: represión.
Una represión que han sufrido recientemente las seis de La Suiza, ahora indultadas, y que siguen sufriendo los dos compañeros del metal en la Bahía de Cádiz, Manuel y Jesús, que llevan más de tres semanas subidos a una grúa porque las listas negras del sector les niegan el derecho al trabajo. Hay que decirlo sin ambigüedades: hacer sindicalismo no es delito.
El Gobierno del Estado no deroga las leyes represivas, como la Ley Mordaza, una ley que busca aumentar el control y la represión sobre los sectores más avanzados y consecuentes de la clase trabajadora. Acelera la privatización de la sanidad, avanza en la mercantilización del sistema público de pensiones y mantiene vigente la Ley 15/97, que permite a empresas privadas gestionar cientos de millones de euros de dinero público con absoluta opacidad, sin control democrático y con beneficios exclusivamente privados.
En el ámbito internacional, la agresión imperialista encabezada por Estados Unidos y la entidad sionista de Israel contra Irán vuelve a evidenciar la desesperación de un sistema en crisis permanente. El carácter fascista y criminal del imperialismo se manifiesta en la agresión a los pueblos: Venezuela, Cuba, Líbano, el pueblo palestino, que sufre desde hace más de dos años un genocidio sostenido, y el pueblo saharaui, traicionado y vendido repetidamente.
La clase trabajadora no puede permanecer ajena ante la destrucción del pueblo palestino ni ante las agresiones imperialistas que vulneran cualquier norma internacional humanitaria. La soberanía de los pueblos debe situarse por encima de los intereses de los poderes económicos de Occidente.
El aumento irresponsable del gasto militar, a costa del deterioro de los servicios públicos —educación, sanidad y atención a la dependencia—, se justifica mediante la invención de enemigos inexistentes. Necesitan guerras para aplastar cualquier alternativa que mejore las condiciones de vida de los pueblos, imponiendo bloqueos económicos y cercos militares.
Las guerras traen despidos, encarecimiento de los precios y más precariedad, golpeando de lleno a la clase trabajadora también en sus países de origen. En Canarias, con los salarios más bajos del Estado y la cesta de la compra más cara, esta situación se vuelve insostenible.
El avance de la ultraderecha, en nuestra tierra y en el mundo, debe ponernos en alerta. La ultraderecha no es una opción política más: es un proyecto anti-obrero, que cuestiona derechos fundamentales, genera odio y en lugar de señalar al poderoso, busca atacar a los más débiles. Enfrentar a pobres contra pobres.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu no son figuras lejanas: son quienes vacían nuestros bolsillos a través del aumento del precio de los combustibles y de los productos básicos.
No nos dejemos engañar. Dicen que no hay recursos para los servicios públicos ni para mejorar los salarios, pero para el gasto militar siempre hay dinero. Todo ello para satisfacer los intereses de la OTAN. Frente a esta dinámica, es imprescindible oponerse a una lógica imperialista en la que siempre es la clase trabajadora quien pone los muertos.
Hoy, aquí y ahora, la respuesta debe ser clara. Necesitamos una unidad de acción firme, estable y sostenida. Si van contra nuestros derechos, nos encontrarán enfrente, defendiendo con determinación la paz y las conquistas logradas tras décadas de lucha, y aquellas que seguimos defendiendo cada día.
¡Viva el Primero de Mayo!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Viva el internacionalismo!